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El arte de saber delegar

Saber delegar es todo un arte, es un don que se puede ir adquiriendo con el tiempo y la práctica. Cuando menciono que es un arte, es porque no es algo tan fácil de lograr para muchos.

Muchas personas tienen la idea que si ellos están en control de todas las tareas o procesos de su negocio, empresa, todo saldrá mejor.

Delegar es algo muy diferente, es tener la capacidad de poner dejar tareas a otras personas, claro que cabe mencionar que estas personas deben de tener igual o más preparación que tú, para poder llevar a cabo exitósamente todo.

Delegar es una habilidad que es algo difícil de desarrollar al principio. Después de todo, la mayoría de nosotros hemos tenido éxito trabajando duro, trabajando aún más cuando es necesario y ejerciendo un gran autocontrol en muchos aspectos de nuestras vidas. A medida que nos volvemos líderes, nuestra tendencia natural es continuar haciendo lo que nos ha hecho exitosos. Pero cuando acumulamos todo el control, o quizás peor, cuando tratamos de controlar a los demás, fracasa a lo grande.

Algo debes de tener muy claro, y es que no puedes hacer todo, no puedes estar en todo al 100%, es por eso que delegar es tan importante.

Delegar libera tu tiempo, te hace más productivo, porque inviertes tu tiempo en tareas que realmente requieren que tú las hagas.

Delegar es parte de ser más estratégico, te enfocas en lo fundamental para seguir adelante y los detalles o tareas secundarias los dejas a personas que puedan hacerlo mejor que tú.

Desarrollo profesional para tu equipo: perfeccionará sus habilidades haciendo el trabajo del cual están encargados.

¿Por qué no delegamos?

Puedes ser múltiples factores para no poder o saber delegar, y aquí te menciono los más comunes.

No tenemos tiempo, hay una fecha de vencimiento a corto plazo, y podemos hacerlo más rápido

Seguimos siendo responsables de los resultados y queremos asegurarnos de que sean buenos

No hemos ayudado a nuestro equipo a desarrollar las habilidades necesarias para manejar la tarea

Nos cuesta mucho establecer expectativas y responsabilizar a las personas por los resultados

No confiamos en nuestro equipo.

No confundamos delegar con no ser responsable de las cosas. Si por un extremo tenemos a una persona que “delega” pero no confía en su equipo de trabajo, por lo que sigue controlando cada uno de los pasos y la autoridad e independencia en ciertas tomas de decisiones, se le considera microgestión.

Por el otro extremo, están aquellos que delegan, pero a la vez se quitan de toda responsabilidad, por lo cual ya no están pendientes de nada de lo que está ocurriendo, esto está mal, debemos seguir presentes y atentos, respetando la autoridad que se le ha sido concedida al personal encargado.

La manera correcto de delegar es saber renunciar al control suficiente para que tu equipo de trabajo se pueda desarrollar adecuadamente, pero nunca deslindarse por completo, no quitarse la responsabilidad, no dejar de revisar de vez en cuando, estar presente y pendiente por si algo se pudiera ofrecer.

Es como cuando estás enseñando a caminar a un bebé, el bebé debe de tener la independencia suficiente de poder pararse por sí mismo y dar sus primeros pasos, pero tú atento a sus pasos para que no se caiga, y si eso llegara a pasar tu estarás ahí, respaldando al bebé, para que no se lastime.

Ese puede ser un buen ejemplo de saber delegar, permites que la persona haga su trabajo, pero no te deslindas por completo del proceso.

Pero para saber delegar, también debemos de saber cómo hacerlo. Es decir, si yo no veo las suficientes aptitudes para delegar a una persona tal tarea, porque tal vez no tenga la suficiente experiencia, porque no es su área, porque le falta práctica, tampoco lo haré.

Saber delegar, es también saber elegir a las personas que están más altamente capacitadas para desarrollar, procesos, tareas, etc.

Si tienes un equipo experimentado y altamente capacitado, puede ser más efectivo cuanto menos te entrometas, porque ellos son los expertos en la materia, ellos saben lo que están haciendo. Darles esa independencia es permitir que ellos elijan sus proyectos y administren su propio tiempo, es darles la libertad de tomar decisiones y medidas sin siempre tener que estar consultando a ti primero, eso es lo que te hará un buen líder.

Un líder muestra el camino, pero también sabe delegar, porque confía en su equipo de trabajo.

Cabe mencionar que para saber delegar, debes de saber cuándo y dónde.

Hay ciertos casos tales como un proyecto de alto riesgo, donde varios deben de estar sumamente atentos, incluyéndote a ti.

Que tengas empleados nuevos, que necesiten de tu orientación.

Delegar realmente es un arte, y es algo que debes de comenzar a tomar en cuenta si quieres que tu empresa crezca cada vez más.

Recuerda que la clave es siempre ser más productivo con tu tiempo, delegar es un acto inteligente, si quieres ser un buen líder.

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